La Real Academia Española (RAE), fundada en el año 1713, es una organización que consiste de académicos prestigiosos que trabajan para cuidar y consolidar las reglas de la lengua española. Dado que existen tantos países donde se habla español y que todas las lenguas someten cambios de una época a otra, los fundadores de la RAE crearon un sistema con el propósito de guardar la lengua centralizada en su forma casi original para que la gente pueda comunicarse por todas partes y pueda mantener la capacidad de leer los libros canónicos y distinguidos. Para lograr esta meta, ellos producen diccionarios y gramáticas, en particular El diccionario de la lengua española de la RAE, que proveen los estándares y las normas lingüísticas del español. El lema de la RAE dice "limpia, fija y da esplendor" y este ensayo va a explorar el significado de esta idea de "limpiar" un idioma. Claro que se puede identificar razones para intentar de proteger una lengua, pero vamos a ver que estableciendo un estándar engendra un prejuicio contra los que hablan un dialecto o variedad distinta.
Para entender el proyecto y las metas de la RAE, primero se debe repasar su historia. En 1713, siguiendo los modelos de academias similares en Francia e Italia, un marqués de España presentó su idea de instituir una academia para "fijar las voces y vocablos de la lengua castellana en su mayor propiedad, elegancia y pureza (www.RAE.es, Breve historia)." Después de ese acontecimiento, el rey Felipe V aprobó la constitución de la RAE en el año 1714. Al principio, había una sede en Madrid, pero después de la independencia de las regiones de Latinoamérica, la academia estableció 21 academias correspondientes en los nuevos países hispanohablantes donde se trabajaba hacia el mismo objetivo. En años recientes ha habido un cambio en el énfasis de la meta de la RAE. Ahora, se enfoca menos en la preservación de la lengua en su forma original y se enfoca más en la unidad idiomática de las regiones diferentes. En 1993, se modificó la misión para reflejar esto cambio diciendo, "Tiene como misión principal velar por que los cambios que experimente la lengua española en su constante adaptación a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico (Es.wikipedia.org, Real Academia Española)." Es decir que hoy en día la academia se ha acostumbrado a la idea de que la lengua evoluciona. Por eso, ellos quieren asegurarse que los cambios ocurren con una unidad a través de todas las regiones hispanohablantes.
La RAE sirve bien para resolver algunas dificultades que se puede encontrar cuando se habla el mismo idioma por territorios diversos. Por ejemplo, en el caso de la enseñanza, es práctico y útil que las escuelas empleen un estándar cuando ellas enseñan y cuando ellas escogen los libros de texto de sus estudiantes. Es más sencillo y eficaz aprender la gramática de una manera consistente cada año. También, eso garantiza que todos los maestros y las escuelas tengan las mismas expectativas, lo cual disminuye las frustraciones y las complicaciones que puedan ocurrir en el sistema de educación. Asimismo, la unificación de la lengua asegura menos problemas de intercomunicación y, así, más facilidad en las transacciones mercantiles y los negocios internacionales. En consecuencia, al compartir un idioma se puede inducir al éxito comercial y se puede dar la oportunidad de hacer más fuerte las economías de todos los países involucrados. Entonces, como podemos ver, existen ventajas al tener un estándar lingüístico. El problema viene cuando se tiene que elegir una normativa como un estándar, pero al hacer esto se dejan otros dialectos al lado.
En los estudios de la lingüística existe una distinción reconocida entre la gramática descriptiva y la gramática prescriptiva. La gramática descriptiva consiste en los conocimientos compartidos de los hablantes de un dialecto o un idioma y es adquirido en base a la experiencia cotidiana. La gramática prescriptiva es lo que aprendemos en la escuela y consiste en reglas elegidas. A menudo, es más aceptable usar las formas de la gramática prescriptiva en forros formales: por ejemplo, los negocios, la política y las academias. No obstante, no hay ningún dialecto que es descriptivamente superior a otro. Si dos personas se hablan y se entienden, ellos están siguiendo las reglas descriptivas de un dialecto (Hayes et al., 12-13). Por otro lado, cuando una comunidad expresa que hay un dialecto escogido como el dialecto de los académicos y las situaciones formales, esta lengua llega a ser el estándar. Con la idea de que un dialecto es más formal y más culto, viene un pensamiento que los otros dialectos son menos cultos. Por consiguiente, las personas que hablan esos dialectos sufren de estereotipos negativos y, por lo general, mantienen menos autoridad en la estructura social.
Al principio, la RAE se dedicó a promover y representar la lengua Castellana, dejando al lado los dialectos de los países de Latinoamérica. Después de algún tiempo, en el siglo XX, ellos decidieron proveer referencias con más información representativa de otros países y, por lo tanto, estuvieron más dispuestos a aceptar las variedades de español. En años recientes, la RAE en España ha ido colaborando con las otras academias para integrar los dialectos diversos de los países para crear recursos con una perspectiva panhispánica. El sitio de la RAE apunta hacia este proyecto, comentando, "Se consideran, pues, plenamente legítimos los diferentes usos de las regiones lingüísticas, con la única condición de que estén generalizados entre los hablantes cultos de su área y no supongan una ruptura del sistema en su conjunto, esto es, que ponga en peligro su unidad (www.RAE.es, La política lingüística panhispánica)." Este cambio demuestra, de alguna manera, que la academia entiende que no existe un país o un dialecto implícitamente mejor que otro y que la RAE no necesita "limpiar" un idioma, sino simplemente reflejarlo; sin embargo, cuando ellos hablan de la "única condición," ellos dicen que los dialectos tienen que ser "cultos" para recibir respeto y representación en sus libros de referencia. Aquí, la RAE indica que todavía algunas formas del idioma guardan más autoridad.
Sería muy difícil evitar la creación de una lengua estándar. Por ejemplo, aunque los Estados Unidos no alberga una academia oficial que suministra las reglas prescriptivas del inglés, existe un entendimiento fuerte que permite identificar a aquellos dialectos que se consideran más estándares y más cultos. Entonces, no es fácil evitar algunos prejuicios contra algunos dialectos. Sin embargo, cuando es posible, es mejor no perpetuar los estereotipos que existen. Por este motivo, un diccionario o un libro de referencia debe apuntar y explicar los usos de un idioma en todas sus formas como una reflexión de la lengua. No se deben criticar o intentar cambiar. Además, si el diccionario no refleja el idioma, no será específicamente útil cuando la gente esté buscando algo del mundo actual.
Cuando alguien crea o da una norma, sugiere que los otros no son adecuados. Por esta razón, las academias, como la RAE, que intentan hacer respetar un estándar perpetúan prejuicios en contra de otros dialectos. Como bien señala la lingüística, los idiomas cambian a través de las generaciones y varían por regiones y culturas distintas. En lugar de criticar y estigmatizar las variaciones, podemos aceptarlas y, aún mejor, agradecer las sutilezas y los matices de cada una.